domingo, 1 de febrero de 2009

"El espectáculo" formas de control

El espectáculo como situación contemporánea, como estado natural de lo cotidiano,encuentra en la proliferación de cámaras domésticas y de vigilancia una mina inagotable de situaciones susceptibles de ser compartidas con el gran público (auténtico mercado de voyeurismo furtivo). Hacer público lo privado a través de la trampa, el artificio o la orden judicial, reporta momentos mediáticos de alta intensidad y por tanto altamente rentables. Los programas de cámara oculta o de “impacto” han proliferado como género televisivo y han acabado, de paso, con otro mito, el de la calidad de emisión. En realidad ha quedado demostrado que la calidad de grabación poco importa si el documento merece la pena por escabroso, pornográfico o delator que sea.La adormidera de la cultura visual, incesante en su flujo e imperante en lo cotidiano,nos impide ese intervalo necesario e higiénico para provocar una visión cuestionadora,y así, la cantidad de estimulación y la velocidad de ésta como valor, atraen las mentes como si se tratara de un imán. Mientras, por un lado, aumentan nuestras capacidades de procesar información a través de múltiples dispositivos y posibilidades, por otro lado son capaces de hacer a los usuarios más vulnerables a la vigilancia y a la manipulación.

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