martes, 3 de febrero de 2009

Espacios del arte

La idea o propuesta que se pretende con este proyecto, es establecer una mirada o atención a los mecanismos de captación y difusión de imágenes, de como ha proliferado la implantación de los sistemas de video-vigilancia que regulan un entramado de tejidos que van desde la mediatización de la vida cotidiana convertida en escenario de exposición de imágenes que pertenecen al ámbito de lo privado, que entrañan una visión del comportamiento cívico, alterado, lejos de ser una realidad objetiva.
La tecnología de la información ha supuesto en el sujeto contemporáneo un remodelado de su visión del mundo, acelerado por un capitalismo implacable, que manufactura conciencias, que acentúa la desigualdad y la inseguridad en una sociedad saturada de imágenes idealistas.
Este espacio de reflexión cuyo objetivo es vincular y articular estrategias entre arte y sociedad, como herramienta de información, que apunta hacia un pensamiento crítico, como la tecnología en la era de la globalización se convierte en un instrumento sociológico que estructura formas y hábitos asimilados por el público, como es el caso de la red, la sobreexposición de imágenes que circulan en internet han supuesto un cambio radical en la forma de comunicación de las masas, el manejo de la información, las posibilidades y alternativas de ocio respecto a un interés cultural que se ve alterado por una morbosa curiosidad que tiene la ilusión de satisfacer un imaginario en el que no hay limitaciones.
La idea de progreso en la era de la comunicación visual, es un concepto amplio que abarca diversos campos y ámbitos sociales; desde el reality show como fenómeno sociológico contemporáneo vinculado a una forma de control en una sociedad del espectáculo.
Obras como la de George Orwell 1984 apuntan a una reflexión,” el gran hermano”, un gran ojo que todo lo recoje, la vigilancia permanente que restringe la posibilidad de un comportamiento natural.

lunes, 2 de febrero de 2009

cctv

La progresiva implantación de cámaras de vigilancia en espacios públicos, privados,lugares de trabajo, consumo y ocio, convierte ya en “invisibles” estas máquinas devisión, dispuestas a conocer nuestros hábitos, nuestros “tics”, pero también nuestros deseos o intenciones. Este “querer saber” convierte a la persona observada en personaje por efecto de la mirada “ficcionante”. Nos ocurre a nosotros mismos al observar en una pantalla a aquel que no se sabe observado. Nuestro poder sobre él lo ejercemos imaginando por un momento su vida, su procedencia, pensamos con una curiosidad característica, porque somos curiosos por naturaleza, por definición; pero pensamos también deseando desenlaces y este sentimiento es más complejo, más elaborado, hasido educado.
El poder de la técnica y su todopoderosa acción detectora de lo prohibido. Un logro de la tecnología que nos hace sentir partícipes de esas conquistas y de esos avances de nuestra civilización y que nos mantiene en un lugar seguro, aquel que está resguardado porque siempre hay alguien velando por nosotros, mirando por nuestra seguridad, un sistema eficaz, un estado de derecho, una democracia avanzada, expresiones de autocomplacencia y de control. Las cosas cambian cuando se cae en la cuenta de que en realidad somos también objeto de esa mirada cuando ese ojo imperturbable se ha metido en nuestra casa o nos hostiga en el trabajo, cuando podemos ser víctimas de una técnica de montaje cinematográfico según la cual se nos adjudique un rol u otro; el papel de terrorista o criminal, el papel de víctima sin sentirlo de ese modo, el papel de chivo expiatorio, de persona violenta... Papeles que se nos han adjudicado sin la capacidad de acceder al proceso de guión ni al total de la grabación y sin ningún derecho a explicar o matizar lo que ha sido nuestro proceder, porque el realizador invisible que controla los mandos podría, por ejemplo, estar a punto de conseguir un éxito en franja horaria de máxima audiencia o interfiriendo de modo perverso en otro tipo de actividades públicas o privadas.

domingo, 1 de febrero de 2009

"El espectáculo" formas de control

El espectáculo como situación contemporánea, como estado natural de lo cotidiano,encuentra en la proliferación de cámaras domésticas y de vigilancia una mina inagotable de situaciones susceptibles de ser compartidas con el gran público (auténtico mercado de voyeurismo furtivo). Hacer público lo privado a través de la trampa, el artificio o la orden judicial, reporta momentos mediáticos de alta intensidad y por tanto altamente rentables. Los programas de cámara oculta o de “impacto” han proliferado como género televisivo y han acabado, de paso, con otro mito, el de la calidad de emisión. En realidad ha quedado demostrado que la calidad de grabación poco importa si el documento merece la pena por escabroso, pornográfico o delator que sea.La adormidera de la cultura visual, incesante en su flujo e imperante en lo cotidiano,nos impide ese intervalo necesario e higiénico para provocar una visión cuestionadora,y así, la cantidad de estimulación y la velocidad de ésta como valor, atraen las mentes como si se tratara de un imán. Mientras, por un lado, aumentan nuestras capacidades de procesar información a través de múltiples dispositivos y posibilidades, por otro lado son capaces de hacer a los usuarios más vulnerables a la vigilancia y a la manipulación.

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